viernes, 24 de julio de 2026

ANDRÉS GARCÍA CERDÁN

 


 

Mentiras, mentiras


Íbamos por las calles
intentando escucharnos en mitad del escándalo,
pero no escuchábamos nada.
No había nada
que oír.
Palabras y palabras a nuestro alrededor,
un ruido atroz, como de cosas
rotas, que crujen
y se desgajan
y se hacen
añicos.
Paradójicamente, aquello era el silencio,
el silencio absoluto.
Lo real se colaba por el ruido
como se cuela el agua sucia
por el sumidero de las pilas de fregar.
Hablaba todo el mundo
de todo,
pero todo era silencio en todo.
Tanto bullicio para qué.
Ahorcada en los semáforos
moría la verdad,
esto es, todo lo que
tiene que ver con la belleza.
Ya no olían a nada los limones:
dónde su cristal amarillo,
el jugo de su hermoso ácido.
Tanta caducidad,
tanta mentira,
etcétera.

 

De: “El gran amor”

 

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