Conmigo,
en mi
El
camino llegaba a los pies y hendíanse
de surcos apenas perceptibles
las miradas.
Y en
el invierno de este julio el gris
del día
se pierde en el fondo de los ojos.
Espejo
de sombras,
duermen esperas de silencios y penumbras.
El
camino llegaba y se iba. Y en tanto
quedaba, bebía este aire como una luna
de arenas o cenizas
que busca nombres y los detiene
en el silencio de este cedro.
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