miércoles, 12 de julio de 2023

BRAULIO PAZ

 

 

 

Proemio

 

La biografía es equivalente a la hechicería. Usa métodos propios de la ciencia —documentación, observación, análisis, etc.— para obtener un fin pagano: la transformación de la base material en oro. Su objetivo último es el más ambicioso y blasfemo de todos como ese Lázaro de Rembrandt en que Cristo contempla con horror mientras le devuelve la vida a un ser humano.

 

CUANDO 3, quizá 4, la muerte fue
un suéter tejido en lana negra y ploma cuyo
patrón recordaba la ceniza esparcida a un
costado de las huertas la mañana después
del día de limpieza. Cuando fui, o espera… ahora
que soy 5, ahora que puedo ver la muerte en los campos,
la muerte es la semilla de uva que ayer tragaste
de casualidad. Mañana tu cama será un árbol
crecido sobre un montículo de ceniza ploma
ahí donde tu cuerpo cesará de existir… la
muerte es el fin del año escolar, porque
antes no sabías que los años acababan y en ello
apareció la ominosa amenaza: destruiste tus
juguetes llorando porque el año había acabado,
ahora eras grande, ahora ya no los necesitas…
 
 
 
PERO CUANDO 6, quizá 7, no lo sabíamos:
solo repetíamos las palabras mágicas que nos dictaba el viento.
La hierba se vio pisoteada, la roca, el agua,
el empozamiento, la mirada volteada…
 
había “cosas” que nos obligaban a cerrar
los ojos, pero siempre las palabras…
 
una reconfortante musicalidad. Detestaría
que piensen en un amuleto cuando les
comento cómo deseché mi nombre
por esas palabras. Cómo trepaba al
molle, cómo servía a mi instinto cuando por
la noche trepaba al árbol desde
mi ventana para fumar entre los gatos… cómo
a pesar de mi fervoroso intento no pude acostumbrarme

             —fumar no es para niños y tú nunca creciste

Quisiera que fuera cierto…
 
 

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