LO
QUE EL CUERPO requiera para su salud, para su descanso, para su
recuperación. Estar bien en sí y disfrutar cada momento de brisa en el cielo
vasto de una amplia azotea con el aire que viene del mar
Y
sopla una bocanada fresca en los bordes de las hojas quemadas por el frío
Y se
aspira hondo de mar
Y
marejada fina
Con
culebrilla llegando al fondo de los alveolos
Y se
está bien
Pero
se necesita una dosis de conversación.
Dale
al cuerpo lo que pide pero ve todo desde el cuerpo
y
por lo tanto no te comprometas
en
ningún vínculo que después te atosigue
Baja
de la caja encantada del romance
a la
experiencia pura y dura
en
que cada cosa tiene su fresco dominio
de
por sí, y el resto se ordena
como
debería ser en las circunstancias.
Mira
todo desde el terreno
para
tomar en cuenta
las
implicaciones del marco
las
determinaciones y consecuencias
ya
implícitas en el encuentro.
El
lente que habías desplegado concernía
a
los hechos mismos en su desnudez,
como
si estar desnudo
fuese
un close-up,
sin
tener en cuenta que la plática
posterior
y las condiciones y expectativas
se
mostrarían tal cual eran,
algo
que no quisiste o pudiste considerar.
La
torpeza enseña. Da una conclusión
a
los hechos y el mercurio fija
la
constelación de lo sucedido.
Y
todo se gasta en el proceso.
Para
llegar a saber: eso no.
Y
cada vez te arriesgaste
y
los hechos se volvieron tóxicos.
Pero
ahora el quieto día de invierno
el
aire está vivo ahora un ladrido amarillo
en
el fondo de la tarde, de acuerdo
al
filtraje del cristalino y estamos de los dos lados
dentro
y fuera y se asienta en trasparencia
y el
crujido dentro de tu oído
es
el ruido de fondo
y el
mono asoma sus manos
la
lámpara al sesgo las abrasa.
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