martes, 26 de mayo de 2026

LUZ HELENA CORDERO VILLAMIZAR

 

 

 

Manos

  

A veces
las manos se me caen,
se desgajan como hojas,
se deslizan entre olvidos y ropas,
les nacen grietas por donde pierden
las ganas,
por donde lloran como niñas
mimadas
o como ancianas solas.
Antes,
mis manos y yo
solíamos tener discusiones
pero ya no les hago caso:
se empeñan en convencerme de que
vivir no equivale a hacer cosas.
Les recuerdo que trabajan para mí,
que viven gracias a mí,
pero entonces se ríen de sus grietas
y yo sé del dolor de su risa.
Ellas son tercas, como yo.
Con terror me pregunto
qué pasará el día en que mis manos
dejen de vivir para mí.

 

lunes, 25 de mayo de 2026


 

FERNANDO LAMBERG

 


 

Satanás

 

Quien se oponga a nuestros planes es Satanás.
Lo reconocemos por el tridente,
por los cuernos de la frente
y porque después de entrenarlo
y sentarlo a la derecha
se convirtió en nuestro enemigo de repente.

 

 

LUIS PEREIRA

 

 

 

Actúa normal

  

Camina desenvuelto
Procura no mirarlos o míralos con
Despreocupación
Identifica sus vehículos
Sus miradas te resultarán familiares
La prepotencia se respira finalmente
Evita los sitios despoblados
Los poco frecuentes
Cuida las canciones que tarareas
No menciones el nombre del poeta
Viste con sobriedad
Atuendos poco vistosos
Prefiere el cabello ordenado
La pulcritud de los modales
Se cuidadoso con las señales
Recuerda las contraseñas
Se convincente en las historias que narras
Prosigue las bromas aún cuando no te conmuevan
No te distraigas siquiera un momento
Incluso quien te abraza
Puede ser uno de ellos
(instrucciones para no ser advertido por los vigilantes).

 

 

RUBÉN MARTÍNEZ VILLENA

 

 

 

La canción imposible

  

La luz es música en la garganta de la alondra;
mas tu voz ha de hacerse de la misma tiniebla;
el sabio ruiseñor descompone la sombra
y la traduce al iris sonoro de su endecha.

El espectro visible tiene siete colores,
la escala natural tiene siete sonidos:
puedes trenzarlos todos en diversas canciones,
que tu mayor dolor quedará sin ser dicho.

Dominando la escala, dominador del iris,
callarás en tinieblas la canción imposible.
Ha de ser negra y muda. Que a tu verso le falta

para expresar la clave de tu angustia secreta,
una nota, inaudible, de otra octava más alta,
un color, de la oscura región ultravioleta.

 

 

ANNE STEVENSON

 

 

 

El enigma

  

Anoche, al caer dormida en una profunda grieta
entre un sueño áspero y otro, me pareció,
todavía despierta, estar varada en un sendero pedregoso,
y allí el familiar enigma se presentó
con forma de pequeño cordero tembloroso.
Yacía como una perla en el hueco entre
una losa galesa y otra, y estaba llorando.

Miré alrededor, como cualquiera haría, buscando a su madre.
No había nada. ¿Qué sabía yo de corderos?
¿Debía cogerlo? Llevarlo… ¿adónde?
¿Qué haría si estuviera muriéndose? La mano
de mi conciencia luchaba con la garra de mi miedo.
No era tan fácil imitar al Buen Pastor
de aquella desvaída imagen enmarcada de la escuela dominical
filtrándose ahora por el daguerrotipo del sueño.

Con el viento caído y la luna hinchada hasta la plenitud,
pequeños dobles blancos de la criatura a mis pies
ardían como velas en los pliegues de la noche
hasta que pareció viva de corderos recién nacidos.
¿De dónde podían haber salido todos?
Miré otra vez, y los corderos baladores eran pájaros—
gaviotas tridáctilas anidando, agrupadas en un acantilado,
clavando en mí sus oscuros ojos acusadores.

Había una especie de mandato de no tocarlos,
y sin embargo pertenecerles, fueran lo que fueran—
ahora corderos, ahora pájaros, ahora puntos flotantes de luz—
luciérnagas señalando cuántos veranos perdidos de Nueva Inglaterra.
Una forma, luego otra; una configuración, luego otra.
Como fósiles encerrados en los pliegues profundos de mi cerebro,
sobreviviendo a un tiempo al contar su historia. Como estrellas.

 

 

QUILO MARTÍNEZ

 

 

 

Evocaciones II

  

No abriré la ventana para impedir que el aire
desordene los recuerdos.
Opacos los cristales
la visión empañada
gotas de leve lluvia
afuera
viento y frío…
la mañana está triste,
pero yo sigo desenterrando primaveras.

Evocaciones…
Los últimos bostezos de la luna
se quedan camino abajo.
El sol se despereza entre los montes
que rodean los valles de mis viejas provincias
se despierta el zorzal
madura el boldo
el yuyo viste de amarillo los caminos
y aromas de mate y pan humeante
van despertando vida en los paisajes dormidos
de una tierra lejana.

Afuera crece la lluvia
y el agua trae a la mente evocación de guitarras
de tonadas y cachimbos
palabras de amor herido
punteos de cueca larga,
y los silbidos del viento
parecen llantos de quenas que aproximan la distancia.

Abrazado a la memoria hoy no abriré la ventana
para evitar que el aire desordene los recuerdos.

Afuera cae la lluvia
y con la lluvia nostalgias…
pero semillas de sol
siguen brotando en el alma.