Heliotropo
—Que
no es la mía, repito.
—Y tú, ¿a dónde vas?, me dice un hombre que quiere pasar por guía
—qué guía el heliotropo
“Violetas, señorita, unas violetas”
—qué canta diamantina la voz del papagayo
Ya
dejo de insistir y acepto la maleta que no es mía. Cuánto diablo sin rostro me
la ofrece y tomo el equipaje sin ser Fausto.
Rash,
rush, rouge
Miro
el reloj de la Isla Central. Es 26 de julio y unos puercos lustrosos caminan
por la calle.
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