El Tepozan
ENFELPADAS
de nieve y de verdura
nigricante tus hojas, que trepidan
a cualquier viento, a reposar convidan
bajo la oliente paz de tu frescura.
Algo
robas, tal vez, a la ternura
de los gorriones que en tu fronda anidan:
si el viejo nido en tu ramaje olvidan,
algo también te dejan de amargura.
Solitario,
a la orilla del sendero,
o, en los eriales, lánguido y sombrío;
junto al arroyo, sin cesar parlero,
o,
al borde de la mies, amable y pío,
siempre invitando estás al pasajero
y él te desprecia, como al canto mío.
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