YA
NO SABE NADA, va en alto con las alas
el primer caído de boca en la playa normanda.
Por eso alguien esta noche
me tocaba un hombro, me susurraba
que rezara por Europa
mientras la Nueva Armada
se presentaba en la costa de Francia.
Y
respondí en el sueño: —Es el viento,
el viento que forma músicas extrañas.
Pero si fueses en verdad
el primer caído de boca en la playa normanda
reza tú si es que puedes, yo estoy muerto
en la guerra y en la paz.
Ésta es la música ahora:
la de las carpas que golpean en los postes.
No es música de ángeles, es mi
música tan sólo y me alcanza—.
Campo Hospital 127, junio de 1944.
Versión de Diego Bentivegna
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