CUANDO
LA VERGA se despierta por la noche, las cobijas le llegan a los hombros.
Como ermitaño refugiado en la mezquita, vela hasta el amanecer.
Como la maza de los héroes, tenazmente se blande.
A veces patea las rodillas, a veces el ombligo.
Como víbora entra asidua al corazón del hueco,
entra en cada cueva y se arrastra por cada grieta.
Es decir que si alguien de cadera plateada llega a sus manos
la verga se insinúa por el hoyo hasta el ombligo.
Versión
del persa por Jiyar Homer, David Shook y José Luis Rico
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