lunes, 27 de marzo de 2023

MARCELO MOREYRA

 

 


 

Bailan los ecos

  

Bailan los ecos de mi pueblo
en las callejas que se inflaman
pupilas de hierro encendido
giran sobre el humo y la nada
tejiendo risas invisibles
en las carcomidas murallas.

Cuando el sol se oculta en la fronda
y sus fibras de oro se apagan
regresan lejanos rumores
en caracoles de nostalgia
vegetal martirio de hacheros
desnudando rudas plegarias.

Lobizones de tierra adentro
lloran estrellas azuladas
sideral espuma nocturna
entre sombras que se levantan
cautivos pájaros de niebla
corazón de arena y distancia.

Por colinas resplandecientes
se fue mi niñez sin campanas
por caminos de ausente lluvia
y dioses de manos atadas
golondrinas adormecidas
en los viejos puentes del alma.

Desde entonces busco los ojos
de mi madre en las tardes largas,
desde entonces en cada otoño
en mi pecho los ecos bailan.

 

 

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