Oda a Pablo de Rokha
apostar con el diablo es un juego de tontos, a menos que estés jugando con dinero
de la casa, o sea, robando el lenguaje del enemigo y usándolo en su contra, en
cuyo caso es todo por jugar, es todo por amor y, luego, ¡fuera del juego! No te
puedes perder a Pablo de Rokha por la forma de la fruta que comes, porque el
lenguaje que usas es caliente y rico, es abundante y variado, se entrelaza como
la cordillera
la
lengua viva y madura de los incas en tu boca, la apuesta de velas españolas
suramericanas
entre
los dientes, como espíritus que entran y salen del mundo, como la tierra o la
niebla, a través de cada amalgama de sonido, volando con el cóndor fuera de lo
común, tus indisciplinadas palabras, salvajes y deliciosas a la lengua
juegas
a cartas con los niños del cielo, peleas con Neruda o le haces el amor a tu
esposa, pierdes, siempre pierdes, pero sales victorioso, contando tus pérdidas,
contando tus ganancias; ningún dinero cambia de manos, no regalas secretos, tus
poemas eructan los volcanes del marxismo y de humo, y llegan a lo más profundo
del corazón extremo del mundo para alcanzar más
es
el lenguaje de la gente y en su nombre Pablo de Rokha. Tu vientre, un danzante
Titicaca de pez cabeza plana, tu aliento extraterrestre que nada por los Andes,
son tus pulmones un regalo al mundo que marca símbolos y signos como la cuerda
inca
y
tus manos, Pablo, tus manos se sumergen en la superficie del nuevo mundo, de un
hemisferio hecho bueno otra vez, vuelto rico; dos manos anchas como
continentes, como una amplia niebla canadiense que brilla en el hielo azul del
verano. El lago del mundo irradia enormes cordones de luz, es bañado por el sol
sobre los llanos bolivianos
ni
una nube en el cielo, son 1952 kilómetros hasta Santiago y estás por todas
partes, saltando picos de montañas. Una cascada traspasa el sol, un ave rapaz
llama al joven Ernesto que empuja su moto Yanqui por un precipicio y canta
¡carajo! Descalzos y libres silbidos cruzan la columna vertebral de las
Américas
tu
paso de leñador, tus brazos como todos los ríos del Uruguay juntos, tu latir
como el pan argentino y la atronadora voz; con lentes junto al fresco Pacífico,
tu plateada gracia es un amanecer precolombino, tus consonantes y vocales
sagradas en pleno siglo XX, cuerpo a cuerpo, despiertan sueños revolucionarios
entre el pueblo
¿quién
ha sido vencido por la espada y el yelmo? ¡No nosotros! Oh, corazón
indígena, vinceremos Pablo de Rokha, el nuevo mundo libre te
saluda a ti y a tu embestida, a través de las palabras del enemigo, a través de
todos los idiomas al alcance, sobre la opresión
¡oh,
poeta del nuevo mundo! ¡Oh, ladrón de la liberación! ¡Oh, afilada daga en el
vocabulario de la bóveda del tesoro colonial, canta! ¡Walt Whitman del sur,
altísimo y magistral poeta de los continentes! También levantamos nuestras
voces y cantamos contigo
contra
el interminable sufrimiento del pueblo
contra
los armamentos del orgullo europeo
contra
los contornos de la mano corrosiva del Conquistador
Versión
al español de María Del Castillo Sucerquia
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