viernes, 21 de julio de 2023

GEORGE WALLACE

 

 

 

Oda a Pablo de Rokha



apostar con el diablo es un juego de tontos, a menos que estés jugando con dinero de la casa, o sea, robando el lenguaje del enemigo y usándolo en su contra, en cuyo caso es todo por jugar, es todo por amor y, luego, ¡fuera del juego! No te puedes perder a Pablo de Rokha por la forma de la fruta que comes, porque el lenguaje que usas es caliente y rico, es abundante y variado, se entrelaza como la cordillera

la lengua viva y madura de los incas en tu boca, la apuesta de velas españolas suramericanas

entre los dientes, como espíritus que entran y salen del mundo, como la tierra o la niebla, a través de cada amalgama de sonido, volando con el cóndor fuera de lo común, tus indisciplinadas palabras, salvajes y deliciosas a la lengua

juegas a cartas con los niños del cielo, peleas con Neruda o le haces el amor a tu esposa, pierdes, siempre pierdes, pero sales victorioso, contando tus pérdidas, contando tus ganancias; ningún dinero cambia de manos, no regalas secretos, tus poemas eructan los volcanes del marxismo y de humo, y llegan a lo más profundo del corazón extremo del mundo para alcanzar más

es el lenguaje de la gente y en su nombre Pablo de Rokha. Tu vientre, un danzante Titicaca de pez cabeza plana, tu aliento extraterrestre que nada por los Andes, son tus pulmones un regalo al mundo que marca símbolos y signos como la cuerda inca

y tus manos, Pablo, tus manos se sumergen en la superficie del nuevo mundo, de un hemisferio hecho bueno otra vez, vuelto rico; dos manos anchas como continentes, como una amplia niebla canadiense que brilla en el hielo azul del verano. El lago del mundo irradia enormes cordones de luz, es bañado por el sol sobre los llanos bolivianos

ni una nube en el cielo, son 1952 kilómetros hasta Santiago y estás por todas partes, saltando picos de montañas. Una cascada traspasa el sol, un ave rapaz llama al joven Ernesto que empuja su moto Yanqui por un precipicio y canta ¡carajo! Descalzos y libres silbidos cruzan la columna vertebral de las Américas

tu paso de leñador, tus brazos como todos los ríos del Uruguay juntos, tu latir como el pan argentino y la atronadora voz; con lentes junto al fresco Pacífico, tu plateada gracia es un amanecer precolombino, tus consonantes y vocales sagradas en pleno siglo XX, cuerpo a cuerpo, despiertan sueños revolucionarios entre el pueblo

¿quién ha sido vencido por la espada y el yelmo? ¡No nosotros! Oh, corazón indígena, vinceremos Pablo de Rokha, el nuevo mundo libre te saluda a ti y a tu embestida, a través de las palabras del enemigo, a través de todos los idiomas al alcance, sobre la opresión

¡oh, poeta del nuevo mundo! ¡Oh, ladrón de la liberación! ¡Oh, afilada daga en el vocabulario de la bóveda del tesoro colonial, canta! ¡Walt Whitman del sur, altísimo y magistral poeta de los continentes! También levantamos nuestras voces y cantamos contigo

contra el interminable sufrimiento del pueblo

contra los armamentos del orgullo europeo

contra los contornos de la mano corrosiva del Conquistador

  

Versión al español de María Del Castillo Sucerquia

 

 

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