NO
HAY toque
pero
queda
y
cada vez más temprano
se hace tarde
en la ciudad
tomada
lirios
malabaristas
mueven
y muchos más
olemos sus antorchas
frente a la
camioneta
soles
de gasolina giran los universos
por venir
no cantarle a la
luna
era
fácil
cuando no la
veía
encaramarse
del árabe karāmah
honor por cada
uno de los vidrios
y sin querer
queriendo necesitamos la violencia
la trama del ciruelo
y
las
gaviotas
era trivial y sin embargo
se
mueve
imprime su negro temblor
sobre la
plata
de las noches
éramos
viejos éramos
tan viejos
el sudor abre al fin ambas cortinas
de pulpa es
el momento del carozo
y el escudo de
choque
nuestras
la
enredadera
y el cobijo
en
cada
luna de estas
calles
De: “Variaciones de un día”
Nota: El poemario, Variaciones
de un día, escrito a cuatro manos por José Kozer y Enrique Winter, funciona
como un verdadero diálogo poético en el que los autores decidieron entrelazar
sus textos de tal forma que las autorías individuales se diluyen
intencionalmente para dar prioridad al fluir y al ritmo colectivo de la obra.
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