[Abro
los ojos entre la hierba]
Abro
los ojos entre la hierba y veo la casa primera
las
puertas abiertas reciben mi sueño
en
sus entrañas descubro intacta la raíz de la luz
Ya
no le temo a la negrura de los árboles
ni
al canto mutilado de los espejos
los
pájaros cristalinos ahuyentarán las sombras
Reconozco
el patio ceniciento y su agonía
me
sé de memoria las grietas de los muros
las
huellas trazadas con sal
Aquí
crecieron mis huesos y mis telarañas
excavé
la herida más profunda
lloré
las blancas flores del paraíso
que
se marchitan tan pronto termina mayo
Caminé
sobre rocas calientes
soñé
con ciervos que oteaban valles de lavanda
fui
faquir y también fui incendio
En
la soledad todavía confundo al viento
con
la voz de los ausentes
[De
nuevo soy semilla en el vientre de la lluvia
de
nuevo me desbarranco en el aire].
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