Luz
cenital
Esa
noche fui Naomi Shemer
una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce
Fui
Naomi Shemer
recitando un hora tartamudo
rikud de pasos en pozos de agua desmedidos.
Todos se dieron cuenta, sospecho
y en tramoya lamento no llegar al Zion
Pero
me reconocen,
soy el violín de todas las canciones,
escucho palmadas de oro desde el camerino.
La
amiga más cercana de mi infancia
me centra la mirada y redunda lo de entonces:
a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.
Ya
sin el vestuario,
abandono ese y todos mis diplomas
detrás de bambalinas.
Ante
un espejo insulso
froto mis párpados
como plazas de un mercado vacío.
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