martes, 15 de septiembre de 2026

YELITZA RUIZ

 

 


 

NUESTRAS ANCESTRAS EN COMÚN son las sirenas, así lo anticipaba en 1947 el padre Jean Fontana, discípulo del paleontólogo Albert de Lapparent, cuando descubrió en la Alta Provenza de los Alpes franceses los esqueletos petrificados de unos híbridos mitad humanos, mitad peces. El descubrimiento fue ocultado por las autoridades eclesiásticas ya que se trataba de un cuestionamiento sobre el origen de la vida. El padre Fontana siguió con sus investigaciones, pero jamás pudo hacerlo público, pues advertía que su descubrimiento evocaba a la forma mitológica de las sirenas, calculándole a los fósiles unos dieciocho millones de años y ubicándolos en el periodo del Mioceno. Aturdido por la orden de callar se jubiló de sus clases en el Petit Seminaire de Digne, y murió de forma extraña en 1955, sin saber que le darían su apellido al eslabón perdido de la especie.

 

De: “Variación de la escama”

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario