Sakura
Como
la piedra has sido, inmóvil en tu fijeza hasta ser tocado por la erosión. Tu
mar, que ha sido mi mar. Tu arena, ha sido mi arena, brillante desde la aurora.
Y
así tu nombre, escrito desde el principio, toca mi nombre escrito desde el
principio. Sin final, este nombre tuyo, sin final, este nombre mío. ¿En cuántas
flores de cerezo nos hemos dibujado? ¿En cuántas calles florentinas dijiste:
hemos vuelto a encontrarnos? ¿En cuántos océanos me sumerjo cuando me miras con
tanta exactitud? ¿En cuántos desiertos quisiste hallarme? ¿En cuántos bosques
infranqueables sentí en mi oído tu voz invisible y generosa que alzaba vuelo en
los pájaros? Me dices con fuerza: apunta alto. Señalo el Monte Fuji 富士山
¿Cuántas
vueltas nos hizo dar Saturno ♄para
poder encender el fuego de nuestra geografía mutua?
Descubrimos
que había jacarandas en el origen del mundo; ¡estamos haciendo América!,
dijiste. Y te seguí. Y así tú, mar y río que se cruzan, barco en navegación
constante, me vas creando una orilla en la mirada.
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