sábado, 8 de abril de 2023

ALEDO MELONI

 

  

 

Divina ceguera

 

De los amores del hombre,
ninguno como el primero;
andar de asombro en asombro,
casi sin tocar el suelo.

Llevar en el alma todo
el azúcar de un Ingenio;
y no imaginar siquiera,
y no imaginar ni en sueño
que pueda haber un engaño,
que pueda existir el tedio;
creer que toda la vida
es así; un deslumbramiento.

Por su divina ceguera,
por ser tan niño, tan crédulo,
de los amores del hombre
ninguno como el primero.

 

 

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