Divina
ceguera
De
los amores del hombre,
ninguno como el primero;
andar de asombro en asombro,
casi sin tocar el suelo.
Llevar
en el alma todo
el azúcar de un Ingenio;
y no imaginar siquiera,
y no imaginar ni en sueño
que pueda haber un engaño,
que pueda existir el tedio;
creer que toda la vida
es así; un deslumbramiento.
Por
su divina ceguera,
por ser tan niño, tan crédulo,
de los amores del hombre
ninguno como el primero.
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