Tempus
tacendi
La
voz desaparece, en ocasiones,
igual que una serpiente que se enrosca
para dormir detrás de unos arbustos
o el
día, ese engranaje tan perfecto,
escudado en la noche, toma impulso
para asaltar el cielo nuevamente.
En
las cuerdas vocales, ese ring,
la lona, los asaltos, la victoria.
Trabajo
con palabras, es decir:
coloco con cuidado los silencios.
De: “Svarabhakti”
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