viernes, 10 de febrero de 2012

MARÍA ROSAL



Brindis

                                      Mala bestia el amor
                                           Mariano Roldán

Pongamos por ejemplo
que hoy es jueves.
Que un sol de plomo
cae tras los cristales
y recuerdo
tu mano en día de lluvia.
Digamos que estoy sola
y te deseo.
Que no hallo el escenario
donde acoplar tu imagen
con mi aliento.

Bebamos y brindemos
por la triste ironía
de estar vivos
y no poder amarnos.


JUAN DOMIGO ARGÜELLES




Ceiba

Para Coco, en Villahermosa

Recortada en el cielo
que aquí es mar
y es eterno

Como una llamarada
emerge Sobre el rio
la ceiba de Tabasco

desnuda,
pura,
incólume,

magno coral
a orillas del Grijalva,

explosión silenciosa
ante un vuelo de pájaros.


PEDRO GARFIAS




Primavera en Eaton Hastings


IX

A cada arbusto florido
ronda el viento enamorado:
le besa sobre las sienes
le lleva temblor de pájaros
le cuenta bellas historias
de vuelos imaginarios
hasta que el arbusto crece
a la altura de su llanto...

El viento tiene palabras
que no las comprende el árbol.



jueves, 9 de febrero de 2012


GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA



Al partir



¡Perla del mar! ¡Estrella de Occidente!
¡Hermosa Cuba! Tu brillante cielo
la noche cubre con su opaco velo,
como cubre el dolor mi triste frente.

¡Voy a partir!... La chusma diligente,
para arrancarme del nativo suelo,
las velas iza y pronta a su desvelo,
la brisa acude de tu zona ardiente.

¡Adios, patria feliz, eden querido!
¡Doquier que el hado en su furor me impela,
tu dulce nombre halagará mi oído!

¡Adios!... Ya cruje la turgente vela…
El ancla se alza… El buque estremecido,
las olas corta y silencioso vuela.

JORGE LUIS BORGES




Milonga del muerto



Lo he soñado en esta casa
Entre paredes y puertas.
Dios les permite a los hombres
Soñar cosas que son ciertas.

Lo he soñado mar afuera
En unas islas glaciales.
Que nos digan lo demás
La tumba y los hospitales.

Una de tantas provincias
Del interior fue su tierra.
(no conviene que se sepa
Que muere gente en la guerra).

Lo sacaron del cuartel,
Le pusieron en las manos
Las armas y lo mandaron
A morir con sus hermanos.

Se obró con suma prudencia,
Se habló de un modo prolijo.
Les entregaron a un tiempo
El rifle y el crucifijo.

Oyó las vanas arengas
De los vanos generales.
Vio lo que nunca había visto,
La sangre en los arenales.

Oyó vivas y oyó mueras,
Oyó el clamor de la gente.
Él sólo quería saber
Si era o si no era valiente.

Lo supo en aquel momento
En que le entraba la herida.
Se dijo no tuve miedo
Cuando lo dejó la vida.

Su muerte fue una secreta
Victoria. nadie se asombre
De que me dé envidia y pena
El destino de aquel hombre.

PEDRO GARFIAS




Primavera en Eaton Hastings


XV

Andar es lo ordenado.
Seguir nuestro camino
llevando a los costados
el césped satisfecho
y el alto pino, demasiado alto.
Así nuestra palabra
va bien con nuestro paso solitario.

Tú sigue tu camino.
Yo quiero recostarme sobre el árbol
y ver pasar la tarde... Tanto tiempo
que mis ojos inmóviles
olvidaron su oficio
no han de negar su condición de espejos:
deja correr el río
deja volar la nube
por mis ojos abiertos y tranquilos.