sábado, 11 de julio de 2015

CÉSAR CALVO


  

El sabio


Permaneció en la ventana
durante largos, largos años, viendo
caer las hojas, la nieve, viendo caer
las hojas
y
la nieve.
Cuando se acordó de sus hermanos
éstos ya eran un pedazo de hierba.
Él durmió feliz: aquella noche
descubrió que los árboles
pierden sus hojas, que la nieve es blanca.

 

 

CONCHA MÉNDEZ


 

Los brazos que te han llevado...

 

Los brazos que te han llevado,
no te dejan escapar
para volver a mi lado.

Nos separa un ancho mar
de difíciles tormentas,
y náufrago has de llegar,
si es que vuelves a mi puerta,
para quererte salvar.

Brazos que te sujetaron
para alejarte de mí,
¡a mí sí que me salvaron!...

Cuando ya no sepa de ti
¡qué bien estaré en la vida!,
cuando ya no sepa de ti.

Cuando no vuelvas a verme
y mis horas sean mías
y yo vuelva a ser quien era
lejos de tu compañía:

Cuando no te vean mis ojos,
¡qué bien me sabrá la vida!

No faltará quien se alegre...
Unos, porque no me quieran,
y alguna porque me quiere...

Tan sola no me has dejado,
que estoy conmigo y me basta
-igual que siempre lo he estado...

 

viernes, 10 de julio de 2015

MARIO BENEDETTI




76


por este puente
transcurren ilusiones
y contrabandos

 
 

JORGE BOCCANERA




Ilusión


Está dormida, sueña, sus párpados esconden un
            aplauso cerrado, un puñal de hojalata, un
            castillo de mimbre.
Seguro que en su sueño alguien está soplando un
            almohadón de plumas y ella viaja y visita.
Los 33 Billares o El Blanquita
(Hoy: Los Imperio, Ana Libia, Los Tres Ases,
Paco Miller y su muñeco don Roque),
y trae una botella en cada mano.

-Ahora está soñando. ¿Con quién sueña? ¿Lo
            sabes?
-Nadie lo sabe.
-Sueña contigo. Y si dejara de soñar, ¿qué sería
            de tí?
-No lo sé.
-Desaparecerías. Eres una figura de su sueño. Si
            se despertara ese Rey te apagarías como
            una vela.

Pero ella está borracha y lo que sueña es tan
            vertiginoso que no puedo seguirla.
Habrá que adivinar, mis ojos fijos en su cuerpo
            que se estremece,
                          se sacude,
que respinga,
                          que tiembla,
como una telaraña en la cuna vacía.


 

HUMBERTO GARZA




Morfina


A todo renuncié por ser tu amigo
cuando eras flor de luz y de sorpresa;
mi confesión, tal vez no te interesa,
yo, de todas maneras te la digo.

Tu sinfonía de nardos y castigo,
mi piel rasgada en el dolor, no besa,
y como blanca nube hoy atraviesa
mi sueño y las espigas de mi trigo.

Hoy la sangre me fluye quedamente...
tal parece que edito mi agonía
en el rosado mármol de tu frente.

Espero, la aflicción de mi elegía,
con el acento de su voz doliente
no empañe los fulgores de tu día.


 

 

GUSTAVO ADOLFO GARCÉS




Habitación




De no ser por el televisor
todo sería sigilo
y silencio

las imágenes del noticiero
se repiten en la jarra de agua



ALBERTO GIRRI



En la agonía romántica


En el mismo escenario
donde hasta avanzado el siglo
los enamorados todavía se buscaban
y estrechaban por lo idílico,
                                                    posándose
"cada día sobre la ramita
que puede morir",
                                elevóse gradualmente un marco
de gustos crepusculares,
                                                       por las prostitutas de lujo
                                                       titilante rococó,
                                                       baudelaireanas correspondencias,

      y allí acechaban
las Lou Andreas Salomé, Alma Malher,
proponiendo que a partir de sus romances,

exaltación de luminarias en ciernes
                                             (el casto Nietzsche, Rilke el joven,
                                             atraídos hacia la órbita de un texto
                                             diáfano ya la vez temible),
caducarían todos los estereotipos
femeninos hasta entonces conocidos,

                                              y en trance ya de esfumarse
                                              para siempre hasta el más leve
                                              rastro del bíblico infundio
                                              que asegura que la mujer no tiene
                                              potestad sobre su cuerpo.


De "Obra poética IV"