domingo, 6 de agosto de 2023


 

DIEGO L. GARCÍA

 


 

Como todas las cosas

 

se trata de realismo emocional.
suena bastante bien. sobre todo si el resto de las partes
puede volverse una gelatina de texturas
más o menos inestables. listas para contener
las ruinas de un barrio oscuro
o las sábanas de un sueño pisoteado.
vas por los callejones de esa narración
directo a un buen disparo de richard yates.
el portarretrato persiste
en el mismo lugar que la artillería
de las redes con platos de espinaca.
no debería incomodarte el año.
la planta de envasado sabe darnos buen material
y todo estará bien al fin. ya lo verás

 

 

ANTONIO RIVERO TARAVILLO

 

  

 

El baño

 

En el dorado mar entraste,
y azul, entre la espuma de las olas.
“Báñate conmigo,” dijiste.

Rechacé tu invitación: prefería
contemplarte en la boya de tu pelo,
los pequeños delfines de tus pies,
las movedizas islas de tus hombros,

y, lejos, desde la playa, escribir
un poema que hablara de mi cuerpo
nadando junto al tuyo, sal y agua
disueltos en un puro mediodía.

Bañándonos los dos, pero en el verso:
esta felicidad más perdurable
donde no baja el sol ni la marea.

 

De: “Lejos”

 

 

DIRA MARTÍNEZ MENDOZA

 

  

 

Sakura

  

Como la piedra has sido, inmóvil en tu fijeza hasta ser tocado por la erosión. Tu mar, que ha sido mi mar. Tu arena, ha sido mi arena, brillante desde la aurora.

Y así tu nombre, escrito desde el principio, toca mi nombre escrito desde el principio. Sin final, este nombre tuyo, sin final, este nombre mío. ¿En cuántas flores de cerezo nos hemos dibujado? ¿En cuántas calles florentinas dijiste: hemos vuelto a encontrarnos? ¿En cuántos océanos me sumerjo cuando me miras con tanta exactitud? ¿En cuántos desiertos quisiste hallarme? ¿En cuántos bosques infranqueables sentí en mi oído tu voz invisible y generosa que alzaba vuelo en los pájaros? Me dices con fuerza: apunta alto. Señalo el Monte Fuji 富士山

¿Cuántas vueltas nos hizo dar Saturno para poder encender el fuego de nuestra geografía mutua?

Descubrimos que había jacarandas en el origen del mundo; ¡estamos haciendo América!, dijiste. Y te seguí. Y así tú, mar y río que se cruzan, barco en navegación constante, me vas creando una orilla en la mirada.

 

 

CONCHA GARCÍA

 

  

 

Ella

 

Ella se desnuda, siente la tibia
temperatura del alba en un
alegre balanceo que provoca
una sombra perfecta entrelazada
a otro cuerpo. Que el labio
no sea reescrito en el otro labio,
que los días de ayer se detengan
en este encogimiento receptivo,
que su hermosa piel
permanezca entre mi carne y la sábana
que, enamorada, parece volar,
que no se haga verdad
ningún pensamiento, que nadie
venga, que todo se acumule aquí y ahora,
que el espíritu comprenda
que la razón sea arrancada de cuajo
que los ángeles no vengan
que los ángeles vengan.

  

De: “El día anterior al momento de quererle”.

 

VALERIA SANDI

 

  

 

Raíz de cenizas

 

De tus pulmones
no estallarán
los primeros gritos
de albedrío
no habrá matrona
que contenga este pulso
susurrando
¡Es mujer!.

No llegarás a mi regazo
como el fruto
de nuestros países
del rojo en común
no bordaremos
una bandera nueva
para tu abrigo.

La ira de la menstruación
me abrirá los meses
con cada dolor
sonarán las campanas
caerá mi fertilidad.

Contaré

desde el patio
las aves colgadas
por cada cuento
que no llegó
a tus oídos.

No existirán domingos
para llevarte
a descubrir colores
en los títeres del tío Juan.

No te soplaré
las pesadillas
ni te obligaré a comer
las lentejas
de la abuela.

No jugarás
en la Convención
de frases
ni se calentarán tus días
en la Santa Cruz.

No sabes
cuántos vestuarios
tuve que habitar
para esconder
la tristeza.

No tendrás
adolescencia
Ni me dirás
¡Mamá!
“El Derecho
pone a prueba
la rectitud de las consciencias”
Pero
“La antropología
es el conocimiento
de nuestra humanidad”.

No te dirán
tienes la vena poética
de tus padres
ni nos prepararás
fiesta sorpresa
en nuestro cumpleaños.

Abril de lluvias
¿Florecerá de noche?
no lo veré, no lo verás
de herencia
no tendrás mis ojos
la nostalgia
de un amor
se lo comió a pedazos.

Desde allá
se me parte la raíz
me crece
la sombra.

Disculpa
el temblor
de mis años llega
se derrama
nuestro sueño.
Ahora
te llevo
siendo un deseo
seco
en la garganta
desde
dónde voy
tosiendo
todo
lo que no serás.

 

EDUARDO SORIA

 

  

 

XII

 

Los gallinazos del ruido sobrevuelan ese vado de silencio.
Esperan que se carroñice y sea un estruendo más.
Dispuesto está a inmolarse
para despecho de los verdugos del aire.

El silencio. Siempre resurrecto.