sábado, 5 de agosto de 2023

DIRA MARTÍNEZ MENDOZA

 

  

 

Casa para la ternura

 

Yo no sabía que podía existir una casa para la ternura; un lugar para mirarse fijamente las pupilas y habitarlas, navegarlas, recorrerlas enteras, profundidades remotas.

Hacernos dulzura infinita, construirla. Me pides te escriba mi nombre en la piel, un trazo, una onda expansiva al escribirte peces y constelaciones, nébulas, cometas, mapas celestes; camino seguro, no perdernos en el  reencuentro. Hay una brújula en esta casa para la ternura, no sabemos a dónde vamos, brújula nos dice por dónde seguir: somos nosotros ardiente astrolabio. Azules cantos en nosotros, sutiles cantos. Todo es arbóreo aquí, áureo, el resplandor del respiro aliviado. Todo es aéreo aquí, brisa que habla. Todo es fuego aquí; tocarse la boca y las manos. Todo es agua aquí; mecernos en el mar lunar de las entrañas.

Yo no sabía que podía existir una casa para la ternura, avizorada sólo  por antiguos poetas, alguna vez señalaron con su dedo índice el sol; horizonte perpetuo, indescifrable, dorado infinito. Todo aquí es tan celeste, todo en ti es tan inaudito. Queremos arder en esta casa para la ternura, ser laterales, curvos, oblicuos, transversales, acomodarnos habitando la llanura, un paisaje jamás desolado.

Queremos tierra, aquí. En esta casa para la ternura queremos tierra, mojar las manos, sembrarnos. Todo aquí se ha convertido en semilla, cultivo; tus manos y mis manos haciendo inexplicables trazos. Yo no sabía que tocarnos con la mirada era habitar una casa para la ternura, deshacernos de todo lo que fuimos, rehacernos de nuevo a nuestra medida. Tú me mides con tu voz, mi oído te marca el paso. Yo te mido con mis ojos, y tú me dejas entrar. Todo aquí es córnea, párpado, labios. Todo aquí es núcleo y viejos axiomas; estamos recordando. Todo en ti es arena brillando. Tú me dices: hagamos una casa para la ternura, y digo: si, hagámoslo.

Yo no sabía que podía existir una casa para la ternura, una casa para ti y para mí, una casa extendida en la que el tiempo no existe.

 


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