Bajar
del tranvía en Sergio Cardell
Donde
no había parques
ni
columpios ni fuentes ni parejas
camino
acompañado de extrañeza
sobre
el recuerdo de aquella tierra yerma
Otra
ciudad nació en el descampado
otro
cielo tras el perfil de los tejados
otras
sombras dan fe
de
la privatización del horizonte
o de
los hogares
que
se construyen en el aire
El
sonido del tráfico en las lomas
antiguos
pedregales del silencio
sin
senderos semáforos cajeros…
Camino
sorprendido
por
aceras que surgen a mi paso
es
un decorado de ficción
quizá
soy yo tan solo un figurante
Descubro
en los rincones
confidencias
que no me pertenecen
Historias
que no son mis historias
hacen
de esta ciudad otra distinta
La
constelación del callejero
eleva
a semidioses mis memorias
Transito
por un horóscopo doméstico
como
una estrella errante y olvidada
Querido
Sergio, Míriam, don Vicente
¿Existieron
o son parte de mitos
de
otro universo más perdido?
Donde
no había parques
llegaron
un día las acacias
los
ficus las palmeras
los
celtis y las lagunarias
las
moreras y las jacarandas
y
tras ellos las parejas
los
carritos
los
comercios
y
las sillas de ruedas
Crece
una ciudad vacía de recuerdos
otras
manos o piernas que te nacen
en
un cuerpo que no se te parece
Donde
no había parques descubro que no existí y me desnazco.
De:
“El remero de Ulises”.
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