Domingo
de primavera en el parque Moret
En
el parque Moret,
sentado
en un banco de madera,
contemplo
el vuelo de los pájaros.
El sol se
desvanece
y
las sombras de los árboles se extienden
sobre los
pétalos de las flores.
De
repente, una mariposa se posa en mi mano,
la
observo.
Ella
ignora
que
en este instante
compartimos un
secreto interior.
La
brisa en mi
rostro, cierro los ojos.
Las
nubes se disipan en mi mente
Entonces,
apareces,
tu cabello ondea en el viento
y caminas hacia mí,
las hojas del suelo se agitan,
mezclándose con el susurro de tu voz
me recuerdan la música silenciosa
de un poema
Abruptamente,
la
mariposa y yo despertamos del ensueño,
ella
vuela hacia los árboles,
yo
permanezco sentado,
respirando,
intentando retener
la
imagen serena de tu rostro.
Poco
a poco te disuelves
y
vuelven los sonidos de afuera:
un coro de mujeres andaluzas celebra
un domingo de primavera,
los patos del estanque se zambullen
y los hombres conversan trivialidades.
Yo
me despido del parque Moret,
del
viejo banco de madera,
de
árboles y hojas,
y
agradezco el íntimo secreto
que
esta tarde
hemos
compartido.
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