lunes, 24 de agosto de 2015

AMANDA BERENGUER




El Cuento



este frágil objeto que me alberga/
acaso tenga una forma inquietante/próxima/
botánica:
¿"espada de San Jorge"
lidiando con un dragón de tinta?
¿árbol en el despegue
que arranca sus raíces de la entraña del vidrio?
¿géiser vegetal
surgido del hueco de la botella?
¿almácigo de la altura?

treparé por la planta de la habichuela
que cuentan/que crece y crece/
y que ha crecido aquí dentro/entre mis cosas/
y me asomaré/para saber si hay afuera-/
por el cuello incierto de la botella



ANTONIO MURCIANO




Canción donde el poeta intenta hacer el retrato de la esposa



UN hermoso cabello
que con mi mano aliso;

frente tras la que pienso,
mirada en que me miro;

boca de la que bebo
agua de gozos íntimos;

oído para el requiebro,
cuello hacia donde giro;

hombro sobre el que sueño
pecho con mi latido;

brazo en el que me enredo,
mano con que acaricio;

vientre donde me siembro
y renuevo y revivo;

urna de mi universo
manantial de mí mismo;

pierna en que me sostengo,
pie para mi camino.




BLANCA ANDREU

  


Mantua




Qué bandada de horas hacia nunca más aprovecha el viento
                                                                                         a favor,
qué brusco aleteo cuando todas las aves han callado,
cuando de las acacias risas secas escapan huyendo hacia el
                                                                                              final
o ese hombre entre las estatuas entristecidas y las fuentes que
                                                                             vigilan su honra
mientras el agua desenreda su elocuencia
y la luna quebrada juzga tu quehacer.
Cuando callaron los vencejos
un ladrón volvió al cruce de calles dirigiendo a la luna
                                                                              inéditas súplicas,
llamándola hoja de olivo y sal de la noche,
extrañas invocaciones que ignora el poeta,
entre piedras, sobre el pavimento, caído
al costado del hotel Wellington
donde declina su porvenir asombrado por la luna
bajo un pálido claro de letra. Esta era la escena.
Y vio cómo la flota de las horas naufragaba en la noche,
en el agua oscura, entre las estrellas,
con todas las velas sueltas se hundía entre las sábanas,
negaba hasta tu lecho.



De: "Capitán Elphistone"


  

BALDOMERO FERNÁNDEZ MORENO




Ausencia



Es menester que vengas,
mi vida, con tu ausencia, se ha deshecho,
y torno a ser el hombre abandonado
que antaño fui, mujer, y tengo miedo.

¡Qué sabia dirección la de tus manos!
¡Qué alta luz la de tus ojos negros!
Trabajar a tu lado, ¡qué alegría!;
descansar a tu lado, ¡qué sosiego!

Desde que tú no estás no sé cómo andan
las horas de comer y las del sueño,
siempre de mal humor y fatigado,
ni abro los libros ya, ni escribo versos.

Algunas estrofillas se me ocurren
e indiferente, al aire las entrego.
Nadie cambia mi pluma si está vieja
ni pone tinta fresca en el tintero,
un polvillo sutil cubre los muebles
y el agua se ha podrido en los floreros.

No tienen para mí ningún encanto
a no ser los marchitos del recuerdo,
los amables rincones de la casa,
y ni salgo al jardín, ni voy al huerto.
Y eso que una violenta Primavera
ha encendido las rosas en los cercos
y ha puesto tantas hojas en los árboles
que encontrarías el jardín pequeño.

Hay lilas de suavísimos matices
y pensamientos de hondo terciopelo,
pero yo paso al lado de las flores
caída la cabeza sobre el pecho,
que hasta las flores me parecen ásperas
acostumbrado a acariciar tu cuerpo.

Me consumo de amor inútilmente
en el antiguo, torneado lecho,
en vano estiro mis delgados brazos,
tan sólo estrujo sombras en mis dedos...

Es menester que vengas;
mi vida, con tu ausencia, se ha deshecho.
Ya sabes que sin ti no valgo nada,
que soy como una viña por el suelo,
¡álzame dulcemente con tus manos
y brillarán al sol racimos nuevos.


domingo, 23 de agosto de 2015

MANUEL JOSÉ OTHON




Frons in mare



Cada vida mortal es una hoja
que el árbol guarda a octubre amarillento;
cuando secas están se agita el viento
y al bramador torrente las arroja.

Mas ¿por qué de la tuya nos despoja,
si era fronda que el aire tremulento
acariciaba con divino acento,
bajo un alba de abril dorada y roja?

Del huracán al golpe furibundo
cayó la verde hojita en la corriente
del manso río azul que, desde el mundo,

en sus ondas purísimas y bellas
la llevó, cariñosa y blandamente
hasta el sereno mar de las estrellas.


ELSA WIEZELL




Llanto sobre el amor



... "lloro por el amor y no el amante"...
vuelo siempre insatisfecho,
lloro hasta el puñado de cal
que rompe el esqueleto
y hace doblar la entraña
en el deseo ...
Lloro el amanecer
incapaz de retener el sueño
sobre la escalera
alucinada del hastío.
(¿Habrá que desatar
un lirio en la inconciencia?)
Lloro sobre la razón
cuando viene mi canto
y el tiempo como un tajo
rinde el áspero fruto
y se hace tarde.
Muralla
que cierra un cielo espeso;
en el costado,
se siente aullar

la tierra seca ...

RAFAEL ESPEJO




La rueda



Mientras duermo algún sueño
en la sabana
una presa sucumbe a su depredador.
Aquí es noche. Allí día.

Se despereza el mar a cada ola,
las dunas del desierto no encuentran acomodo.

Si alguien colma su sed,
alguien se desahoga entre memorias tristes.

Huye una nube
                                (flota,
se invierte en ese charco),
está volviendo.

La flor despunta tersa,
se ruboriza el viejo por seguir siendo mundo.

Todo comienza ahora. Todo acaba.



De "Nos han dejado solos"