domingo, 20 de agosto de 2023

JUAN DOMINGO AGUILAR

  

  


Saliendo de la estación de Atocha

 

Ella se fue dejándote solo en la cama.
Con la frente húmeda de tantos besos tristes
y los ojos cerrados por el cansancio, te levantas.
Te arrastras hasta la ducha esperando que el vapor
difumine las imágenes que juraste no volver a crear.
Tus recuerdos son prótesis para un cuerpo mutilado,
piensas mientras las cafeteras escupen humo
como una locomotora o el cruel recordatorio
de los fugaces momentos en los que se esconde la vida.
Un tren se marcha dentro de dos horas,
esperas sabiendo que lo que intentas evitar
es lo que arrastras contigo, siempre.
Entonces vuelves triste a pasear por las afueras,
espías por las ventanas el interior de las casas
tan perfectas como desde lejos parece
la vida de los demás.

 

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