Paula II
tuvimos
una pausa en la que paula se introdujo de lleno en las manías de mirarse al
espejo y ver en ella rostros de mujeres que llamó marías luces y estefanías y
se aferraba a las sábanas color durazno para negarme la vista al sol la luna
las estrellas y tenía sueños en los que la piel del epinephelus pallidus
era precisamente el suelo en el que habíamos fundado nuestro hogar y de esa
carne que era la tierra brotaban los hongos que eran nuestras plantas en
aquella época a cualquier hongo le llamamos árbol y a cualquier carne le
llamamos hogar pero no podía decirle eso ni explicarle me vi en la necesidad de
huir dejando abierta la puerta por si acaso
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