Pavo
Con
sus débiles alas extendidas,
da vueltas. Su peso
lo empuja a la tierra. Canta,
con su voz de graznido,
mientras picotea bichos
que serán bocadillos.
Su plumaje abundante y brilloso
es un traje de luto
que le recuerda que un día,
con el cogote herido,
él también será alimento y entraña.
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