Poema
de retorno
Hoy te
canta el amor que se desangra:
callejón
sin salida de tí mismo,
tú no
eras otra cosa que palabras.
Te unías
a todos sólo en el defecto.
Hoy es
tu vanidad y el egoísmo.
Ayer
fue la ceguera y te deseo.
A
cambio de la dicha dabas monedas falsas.
pero
no tenías otras. Mi fuerza fue tu fuerza,
como
te sabía pobre te di todo por nada.
Y te
amé así, imperfecto. Eras la noche
negadora
del sueño. Un hondo sueño
pudo
lanzarme a tí y hoy me recoge.
Ahora
retorno a mí, sin que nada me empañe.
Eres
caos, yo destino. Creo cuanto tú destrozos.
Una vez
y otra vez caeré por levantarme.
Fui la
honda y la víctima: jugabas,
yo nunca
lo ignoré, pero sabía
que aquel
disparo ciego tu destino marcaba.
Siempre
fui lo absoluto, por encima de todo.
Habrán
de devorarte tus propias inquietudes,
como
hoy, en su inconciencia, te devoran los otros.
Mas
sólo en el ascenso me percibirás clara.
Me llevarás en ti, ya sin tenerme,
corno
obsesión vital de ruta abandonada.
La realidad
es conto tú, palabras.
Hoy la
miro de f rente, sin ansias ni temores.
Se construye
y destruye en lo íntimo del alma.
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