lunes, 10 de junio de 2013

RAFAEL DE LEÓN





¿María Manuela, me escuchas?



Yo de vestíos no entiendo,
pero... ¿te gusta de veras
ese que te estás poniendo?
Tan fino, tan transparente,
tan escaso y tan ceñío,
que a lo mejor por la calle
te vas a morir de frío.

Te sienta que eres un cromo,
pero cámbiate de ropa,
si es un instante, lo justo
mientras me tomo esta copa.
Ponte el de cuello cerrao
que te está de maravilla
y que te llega dos cuartas
por bajo de la rodilla.

Cada vez que te lo pones
te encuentro tan elegante
que dentro de mí murmuran
los duendecillos de un cante.
"La rosa que me entregaron
al pie del altar mayor
lleva las sayas cumplías
y nadie le ve el color". 

Pero antes de que te vistas
coge un poco de agua clara
y afuera los melinotes
que te embadurnan la cara;
ni más carmín, ni más cremas,
ni más tintes en el pelo;
no te aguanto más colores
que los que te puso el cielo.

Se acabó enseñar las piernas,
y los brazos, y el escote,
y el rostro no te lo pintes
ni aunque te salga bigote;
que te hizo Dios tan hermosa
como una rosa temprana
y se va a enfadar contigo
por enmendarle la plana.

Y a tu prima le devuelves
la pulsera de brillante,
son mucho lujo esas piedras
pa la mujer de un tratante.
Te quiero guapa y sencilla
como yo te conocí,
no tienes que engalanarte
pa nadie más que pa mí.

Ni más zapatos de Gilda,
Ni más turbantes de raso;
para presumir te sobra
con cogerte de mi brazo;
y como un día te vea
que enciendes un cigarrillo
vas a echar, entrañas mías,
el humo por los tobillos.

No quiero que me pregunten
"Esa gachona, ¿quién es?,
¿una secretaria de esas
que beben champán francés?"
Ni tú eres mujer moderna
ni quiero que lo aparentes
que yo te prefiero antigua
y oliendo a mujer decente.

Que con el triguito limpio
toito er mundo te compare,
que por defuera y por dentro
te parezcas a mi mare.
¿Te cambiaste ya el vestío?
Pues andando p'al teatro,
ya verás tú con qué envidia
nos contemplan más de cuatro:
"¡Vaya un marío con suerte
y una mujer bien plantá,
es una vara de nardos
con la carita lavá!".

Y al salir yo te prometo
cantarte por alegrías,
lo mismo que te cantaba
cuando tú eras novia mía:
"Mi novia es la más hermosa
y no se pinta la cara
la tiene como una rosa
tan sólo con agua clara".

El barco de mis amores
no tiene más que una vela
remendaita y graciosa
igual que María Manuela.

Se conforma mi niña con un vestío
y le basta y le sobra con un marío.
De percal que se ponga,
¡viva el salero!,
es mi María Manuela
la reina del mundo entero.


REYNALDO URIBE




Trenes



Mi casa retumba
Con el paso del tren

No es
el peso de máquina
y vagones,

son latidos
de corazones
que ya no vienen.

domingo, 9 de junio de 2013

SONIA BETANCORT





Cuento para leer desnudo



Amo a la bruja de este cuento
a la esposa confusa que esparce veneno
en las alcobas de los sueños
amo a su gata subterránea
con su cola sucia
con sus bigotes finos como rayos
con sus dientes afilados
amo su norma de ser indiferente
gemir sobre la almohada fría
y salir de viaje con los ojos vidriosos
amo lo oscuro de su pata caliente

amo a la frenética mujer sardina
la de freír tiempo en los mercados
la de nadar en la bañera con el corazón roto
salpicado de nueces y lagartos
la del feto en el frasco de colonia
la de las botas hinchadas por la lluvia
la débil y serena mujer
que atraviesa las bisagras de la casa
y se confunde con el polvo
y nadie la ve pero tiene un perro que la mira
desde el fondo de su ojo acomplejado
y la comprende

amo a la mujer pirámide la niña al revés de todo
la equilibrista del ridículo
la del miedo a pasear y que la miren
la del miedo a pedir una barra de pan y que la miren
y correr hasta casa adelante del espejo y verse
desnuda sin superficie rota y dorada como un bebé

amo a la mujer viaje
a la que enfrenta convencerse de aquello que piensa
amo a la violadora de jugos y miserias y reglas y normas
a la creadora de jazz de calendario
a la que bebe y fuma y fuma y bebe
y cae en el prototipo de estar más sola que ninguna

amo a la mujer cerradura
la que deja que entre
la que es herradura del gordo
que masticaba una estrella ese día
la que es pantomima de la nube
la que es molinillo del viento
que agita el capricho
y cae
y vuelve a volver sobre la caída
y cae
y no disimula que cuando cae
en realidad se acuesta
sobre un gran lecho de palomas dibujadas

Del libro “El cuerpo a su imán”

LAURA GIORDANI








Se extiende otra vez tu geometría insomne,
inacabada
y esta noche todo es invitación a partir
en tus almadías despiertas.
Vigilia,
vertical lecho
sobre el que tumbarse
a anudar las sábanas, remanentes sábanas
que en su laxitud se resuelven cuerda,
tutelaje de harapos
tendido en el octavo vértice del desvelo
para trepar hasta tus atalayas tuertas.
Vigilia,
quizás algunos temblores
en tus cuencas encuentren amparo.
Luego será desnudarse
con la convicción ausente de la amante muerta,
desnudar lo que ya está desnudo
-a la intemperie-
y dejarse investir
de piel deshabitada.
Será planear sobre tus cúpulas
o clavarse a tu cielo de obsidiana;
será recitar tu orografía roma
hasta que llegue el día.

EDUARDO FARIÑA POVEDA





Sed cotidiana



Una historia por sí misma es el detalle
Esa sed y/o su intestina manera de seducirnos
Así quién no fuma en compañía de fumadores
Lo hace dos veces
Escribir es leer dos veces
Y adentro de la tragedia
Actuar abre el cauce de los tres puntos…

Alternatividad de las cosas
En un bar con una cerveza
y/o recostado en la cama sudando
Y claro con el mismo periódico
Así dando golpes alguna patada
Para ver cuantas cucarachas salen por el orificio.


Impecable trayectoria narrativa de esa gota de sudor
Que busca entre la multitud del mar su alma gemela
Pareciera que una buena historia además de algo semejante
Nunca quisiera dejar de ser un poema.

ROSA LENTINI


  

Todo se dio en el pulso...


Todo se dio en el pulso,
en un forcejeo celoso,
medianoche de agujeros de odio
que ahogan tus dedos de alga,
niños compitiendo como faros;
sin embargo hubiera sido fácil
en esta insaciabilidad
el verano de la risa,
la red tendida ante la ruina,
ceñida tela para exorcizar
la locura, el dopaje,
Todo se dio a medianoche.


De "Despedida del sueño de Venus"

RAFAEL DE LEÓN





Necesito de ti, de tu presencia...



Necesito de ti, de tu presencia,
de tu alegre locura enamorada.
No soporto que agobie mi morada
la penumbra sin labios de tu ausencia.

Necesito de ti, de tu clemencia,
de la furia de luz de tu mirada;
esa roja y tremenda llamarada
que me impones, amor, de penitencia.

Necesito tus riendas de cordura
y aunque a veces tu orgullo me tortura
de mi puesto de amante no dimito.

Necesito la miel de tu ternura,
el metal de tu voz, tu calentura.
Necesito de ti, te necesito.