sábado, 28 de diciembre de 2019

JOSÉ MANUEL CABALLERO





No tengo nada que perder



Aquel nocturno yerbazal, al borde
del declive de acebos, ciegamente
buscado entre el vislumbre
del amor, bajo el troquel efímero
de la naciente luna ciñe
con sus trémulos odres toda
la historia de mi vida, el privilegio
de mi junta y profética memoria,
y allí estará mi vocación gestándose,
cómplice cuerpo transitorio
fronterizo del mío para nunca.

La tierra genital, los estandartes
fugitivos del sueño, la prohibida
palabra, permanecen
junto al amor que escribo, tachan
con su verdad los nombres
de mi boca.
                     
                      Compartida codicia,
¿qué haré con este cuerpo
sin el tuyo?
                     
                      Subí desde la sombra
hasta la luz, puse mi mano
en el aire vacío. Aquí
me entrego, dije,
no tengo nada que perder.
                                          Cuántos
turbadores resquicios fraudulentos
se desvelaron para mí, mientras anduve
tropezando.

                      En la pared aquella,
cerca de la hondonada parpadeante,
bajo el metal marítimo fundido
entre los dos, fui desnudado
del lastre primerizo de mi alma
y levanté los ojos hacia el cuerpo
aterido. Aquí me entrego, dije,
preso estoy .en mi propia libertad.




CARLES RIBA


  


Un amante grita el nombre



Dios pudo hacer abrirse el brote
de una rosa más, la más noble
en alba de una isla sin hombres;
por remoto cambio nocturno,
romper, entre un cielo y el suyo,
en sonrisa un astro, el más puro;
y en golfo secreto, acabar
con la dulzura del gran mar
en la ola que brilla más:
prefirió dijera un amante
un nombre, solo en triste calle,
de súbito el nombre inefable,
lo gritase al viento brutal
que hace temblar todo rosal,
la vela del que cruza el mar,
y que rosa la noche vuelve
al viandante sin albergue.


Versión de José Agustín Goytisolo



viernes, 27 de diciembre de 2019


ROBERT FROST





El peligro de la esperanza



Es justo allí
a mitad de camino entre
el huerto desnudo
y el huerto verde,
cuando las ramas están a punto
de estallar en flor,
en rosa y blanco,
que tememos lo peor.

Pues no hay región
que a cualquier precio
no elija ese tiempo
para una noche de escarcha.


Versión de Carlos López Narváez


VICENTE NÚÑEZ





El silencio y la palabra



Cuando hablamos de analfabetos no indagamos de
      qué alfabetos están llenos.
¿Notáis lo oscuro del lenguaje?
Los dialectos no tienen dialéctica, sometidos como están
       al imperio de los idiomas.
Desde Platón a Rousseau, las utopías se han venido
       escribiendo con lenguajes tópicos.
El lenguaje cateto es presexual y nunca superior al
       alarido último.
El tabú no es una coactividad, sino una huida petrificada.
¿Cómo habrá que vivir para hablar así?
Las palabras no engarzan reflexiones, pero las reflexiones
       si engarzan palabras. Eso es lo importante.


De: "Sofisma":


LINA ZERÓN




  
El patio trasero 

Tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos
Porfirio Díaz



Nunca lo supe, pero ahora dicen que nací en un patio trasero,
más viejo, más antiguo que los árboles más altos del norte,
con más historia que la siniestra casa blanca de enfrente.
Aquí la hierba se cultiva con indigno y contento desorden,
para que allá la consuman y disimulen sus conciencias,
mientras sus hijos empuñan armas en los colegios
y sus padres empuñan armas en los mercados,
mientras las madres pintan de sal las bolsas negras
y el amo de casa practica golf cada mañana.
Vivimos en el patio trasero más grande del mundo
pero no conocemos el miedo del ántrax
ni el detector de metales para niños
ni el miedo silenciado con drogas militares
ni arco iris de alarmas sonando en la noche.
En nuestro patio trasero crece el maíz sin pesticidas,
los huevos son de gallo y de gallina,
las vacas engordan con forraje y no con las hormonas.
Poseemos flores, remedios, recursos naturales
y un sin fin de tradicionales comidas:
mole, arepas, asados, moros con cristianos, cara pulcra,
postres de frutas frescas y frutas cubiertas de azúcar.

Y uno que otro Mac Donalds.
Hay rosas, claveles, azucenas, y para los novios: azares.
Y en años pasados, la bella amapola que ahora es prohibida
porque el amo del norte la usa para hacer drogas finas.
Tenemos ríos, lagos, mares de verdes y azules tonalidades,
Volcanes, bahías, cascadas, desiertos.
Oro, plata, cobre, petróleo,
 la mano creadora del artesano y brillantes cerebros.
Aquí no se fabrican poblados enteros con jardines artificiales,
habitados por rostros de plástico con dinero de plástico
que piden para llevar su comida de plástico en dogui bags.
Pobres vecinos del norte que dependen para vivir de los recursos
    de este hermoso, vasto y altivo patio trasero.


De: “Ciudades donde te nombro”



JUAN JOSÉ ARREOLA




  
De un viajero



En el vientre de la ballena, Jonás encuentra a un desconocido y le pregunta: —Perdone usted, ¿por dónde está la salida?

—Eso depende… ¿A dónde va usted?

Jonás volvió a dudar entre las dos ciudades y no supo qué responder.

—Mucho me temo que ha tomado usted la ballena equivocada… Y sonriendo con dulzura, el desconocido se disipó blandamente hacia el abismo intestinal.

Vomitado poco después como un proyectil desde la costa, Jonás fue a estrellarse directamente contra los muros de Nínive. Pudo ser identificado porque entre sus papeles profetices llevaba un pasaporte en regla para dirigirse a Tartessos.


De: “Variaciones sintácticas” en “Palíndroma”