Fotografía
frente a un mural
una
radiación que proviene de cierta distancia
ha quedado todavía en los rostros. sonreír
parece fácil después de aquello.
hay un espacio para que la tarde caiga y todo se organice:
dos direcciones diferentes que por el momento
no tienen relevancia. sólo la cercanía de las figuras
y ese mural como fondo. al frente
los ojos son perfectos (a pocos pasos eran
el único significado para la realidad).
ya no sirve esa palabra. fue más de lo que podría
haber predicho por los cálculos de perspectiva.
por ejemplo el color rojo como un detalle
que se graba en el sueño de quien se para de espaldas
a la pintura y piensa –suponemos- que esas horas
valen más la pena que la pared blanca
de las cosas que se dejan ganar
una y otra vez todos los días
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