jueves, 27 de julio de 2017

RENE CHAR




El molino



Un ruido largo sale por el techo
golondrinas siempre blancas
agua que salta, agua que brilla
el grano salta, el agua muele
y el recinto donde el amor se arriesga
centellea y marca el paso.



Versión de Jorge Teiller
  

DIONICIO MORALES




Señales



V

Yo había dado mi corazón
a que lo devoraran las hormigas
cuando una mano
—tu mano jovencísima—
vino a poner sobre mi corazón
su
    tacto
            humedecido


De: “Inscripciones y señales”


PAUL CELAN




Tú con la palabra que yo dije...



Tú con la palabra que yo dije,
tú con tu silencio,
tú contigo misma
en el mundo su-
                                 bi-
                                        da,

tú mi amor:

perdida, extra-
viada, una
y ora vez
regresada en el dolor: es

                                                   tarde.

Ayúdame,
                      ayúdate,
                                         ayuda.

El camino de horas anduvo lo que dije.
El camino de horas anduvo lo que callé.
Anduvo y anduviste,
por lo infinito anduviste,
hacia delante y hacia atrás,
hacia ninguna parte, hacia la palabra, hacia allí.

Deja.
Un nombre se te abre,
otro:
            quédate.


De: "La rosa de nadie"

Versión de José Luis Reina Palazón




miércoles, 26 de julio de 2017


ELVIRA SASTRE




Días sin ti



Día Uno sin ti:
te echo tanto de menos
que en mi reloj aún es ayer.

Día Dos sin ti:
no salgo de la cama,
aún estás conmigo, tan guapa,
aunque sea en mis pesadillas.

Día Tres sin ti:
no llamas
y todo, las canciones en mi cama
la pena mi pecho tu nombre mi nombre con el tuyo
tus fotos mis trozos nuestros restos,
comunica.

Día Cuatro sin ti:
me abandonaste a las tres en punto.
Mi reloj lleva cuatro días marcando las tres y cinco.

Día Cinco sin ti:
tu ausencia aplastando mis entrañas.
Pareciera que han pasado por mi alma noventa años.

Día Seis sin ti:
hoy solo he llorado escuchando a Andrés
y leyendo a Ernesto.
voy mejorando.

Día Siete sin ti:
mi madre me ha besado las ojeras
y he salido del ataúd que es mi cama sin ti,
dejando al lado de mi almohada una nota de resurrección.

Día Ocho sin ti:
me he ido a dar un paseo a la playa,
ha llovido como si le rompieran el corazón al cielo
y he comprendido
que uno es de donde llora pero siempre
querrá ir a donde ríe.

Día Nueve sin ti:
no te olvido,
pero hoy he vuelto a reir de nuevo
y he sentido un anhelo reconfortante al abrir la ventana,
como si el aire barriera los fantasmas de mi suelo.

Día Diez sin ti:
he dejado de huir
porque me he dado cuenta de que soy la
única que me sigue.
Tu recuerdo tampoco: Se ha quedado atrás.
Creo que me acerco a la meta.

Día Once sin ti:
me he olvidado de que te estaba olvidando
y te he olvidado.

Día Doce sin ti:
he conocido a alguien,
soy yo.
Voy a darme una oportunidad.



PABLO GARCIA CASADO




Las afueras



por más que se extiendan las ciudades hasta juntarse
unas con otras por más desengaños que el sexo la muerte
o las oposiciones nos deparen quedarán siempre las afueras

la oscuridad de los polígonos industriales la ineficacia
el ministerio de obras públicas por más que se empeñen
colectivos ciudadanos asociaciones de vecinos seguirán

amaneciendo los restos del amor en las afueras


De: "Las afueras"


GONZALO ROJAS




Latín y jazz



Leo en un mismo aire a mi Catulo y oigo a Louis Armstrong
lo reoigo
en la improvisación del cielo, vuelan los ángeles
en el latín augusto de Roma con las trompetas libérrimas,
lentísimas,
en un acorde ya sin tiempo, en un zumbido
de arterias y de pétalos para irme en el torrente con las
olas
que salen de esta silla, de esta mesa de tabla, de esta
materia
que somos yo y mi cuerpo en el minuto de este azar
en que amarro la ventolera de estas sílabas.

Es el parto, lo abierto de lo sonoro, el resplandor
del movimiento, loco el círculo de los sentidos, lo súbito
de este aroma áspero a sangre de sacrificio: Roma
y África, la opulencia y el látigo, la fascinación
del ocio y el golpe amargo de los remos, el frenesí
y el infortunio de los imperios, vaticinio
o estertor: éste es el jazz,
el éxtasis
antes del derrumbe, Armstrong; éste es el éxtasis,
Catulo mío,
¡Thánatos!