Experiencia
Voy
siguiendo sus pasos y escuchando sus besos:
sus gallardas siluetas destacándose van
sobre el blanco de ala de gaviota, sobre esos
horizontes gris-perla del paisaje otoñal.
Mientras
siguen su viaje de amorosa ternura
en la costa azotada por los tumbos del mar,
yo no siento ni celos, ni dolor, ni amargura
ni tristezas ocultas, ni febril malestar.
Ellos
siguen absortos en su sueño enlazado
dando sér a lo efímero de su anhelo ideal;
ellos son el presente y yo soy el pasado,
y sé de la quimera la palabra final.
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