jueves, 31 de agosto de 2023

KATHLEEN JAMIE

 

 

 


Árbol de los deseos

 

No estoy en campo abierto
ni en el país de las hadas,

sino en el aprisco
de una colina verde,

el declive que hay entre una
parroquia y otra.

Contemplarme
a través de la garúa

es saborear el hierro
en vuestra propia sangre

porque atesoro
la divisa común

del anhelo: cada deseo
cada cita secreta.

Mis extremidades erguidas,
con una costra de monedas verdosas

llevo a mi lento bosque
flor de lis, la entronizada Britania.

Detrás de mí, la tierra
se estira hacia el Atlántico.

Y aunque estoy envenenado
asfixiado en el pequeño cambio

de la esperanza humana,
que diariamente me golpea

mirad: aún sigo vivo;
en realidad, soy brote.

 

Versión de Antonio Rivero Taravillo.

 

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