martes, 25 de abril de 2023

HENRI DE RÉGNIER

 


 

La esperanza suprema

 

Qué importa que en la tumba de rincones desiertos
donde eres ya tan sólo un muerto entre los muertos,
no detenga sus pasos la turba presurosa
por enhiesta pirámide o por urna, pomposa,
y ni macizo bronce ni mármol deslumbrante
atraigan las miradas de incierto caminante
ni la de aquellos hombres que al destino eminente
ofrendan homenajes y doblegan la frente?
Que los que amen el fausto eleven hasta el cíelo
sobre su muerto polvo monumentos de duelo.
Responde: ¿No te basta el saber que reposas
bajo el ciprés agudo que entretejen las rosas?
Si nunca a tu sepulcro se llega, un visitante,
¿no es mucho que en las frondas un pájaro te cante?
Y ¿qué importa que un día, de la sencilla piedra
corroída de musgo y ataviada de hiedra,
borre tu nombra el tiempo, si en el paraje mudo,
Amor—-divina sombra—posa su pie desnudo?

 

 

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