martes, 25 de abril de 2023

NOAH CICERO

  


 

Jesucristo en Wal-mart

  

Noah Cicero fue a Wal-Mart
a por una receta médica.

Mientras caminaba por Wal-Mart
iba notando el cansancio causado
por el ansiolítico de la mañana.

Pensaba en el suicidio,
no tanto como para llegar a matarse, pero
si un mágico viento lo hubiera elevado
y se lo hubiera llevado a un cielo
de la luna Europa, no habría
opuesto resistencia.

Entre aquellos productos paseaba
un hombre con tatuajes de prisión,
los dientes marrones y una camiseta
con agujeros.

El hombre no iba a la moda, probablemente
no sabía qué era American Apparel
ni era capaz de manejar un sistema operativo. Seguro
que su casa estaba sucia, probablemente
no se había bañado, jamás.

Dijo: “Eh”
Noah se dio la vuelta: “¿Yo?”
“Sí, tú, Jesucristo me ha dicho
que necesitabas ayuda”
Noah no dijo nada.
El hombre intentó rodear a Noah
con el brazo, pero Noah dijo
con voz nerviosa: “Por favor,
no me toque”.

El hombre con los dientes marrones
dijo: “No es para tanto, pronto todo irá mejor”.

Noah respondió:
“Qué horror,
esto parece una pesadilla”.

El hombre con los dientes marrones
miró a Noah a los ojos y le dijo:
“Todo irá bien”.

Noah quiso gritar:
“Pero el dolor está en mi cabeza
y no puedo salir
de mi cabeza”

El hombre se fue
y volvió
a su sucio piso.

Noah Cicero se sentó en el coche,
con los ojos tristes, dijo:
“¿De verdad estoy tan triste?”, recordó
a todos los que habían tratado de ayudarle
en los últimos seis meses: Bernice, John, Wanda,
Nicky, Sara, Haley, Cameron, Keegan, Mani,
Paulina, Asia, Dana, Samantha, etc., etc.

Pero nada funcionaba:
Noah estaba tan jodido
que el mismo Jesucristo había tenido que enviar a un tío
con los dientes marrones para informarle
de que su depresión debía terminar.

Se puso las manos en la sien
y dijo: “por favor para
por favor para por favor para
este ruido”

 

 

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