sábado, 29 de abril de 2023

NOAH CICERO

 

 

  

Problemas de la paternidad

 

Le dijo a su amigo en un Starbucks,
“No sé. Quiero casarme
y procrear. Pero entiendo el posmodernismo,
pero cambiaría eso por una familia.”
El amigo rió.
El hombre continuó, “Pude casarme con Katie,
ahora ella está casada. Supe que no la amaba, porque
si ella se tiraba un pedo mientras dormía me daría
mucha vergüenza.”
El amigo respondió, “Bueno, tampoco olvides
la idea del carrito de bagels y de cómo ella
no iba a enjuagar los platos luego de enjabonarlos.”
Años después, el hombre encontró a una mujer. No se
tiraba tantos pedos, se tiraba pedos siempre en el momento idóneo
y sólo en situaciones apropiadas.
incluso enjuagaba los platos.
Se mudaron juntos. Tenían empleos estables.
Ambos estaban a la mitad de sus treintas, calculaban
que su hijo terminaría la universidad cuando ellos estuvieran a la mitad de sus cincuentas.
Y eso era algo adecuado. Esto orilló que la mujer dejara su plan anticonceptivo
y que el hombre tomara omega 3 en píldoras para incrementar su fertilidad.
Comenzaron a tener sexo, el hombre recordaba
todas las experiencias sexuales de su vida, cuando
perdió la virginidad en un sillón en un sótano.
Cuando tuvo sexo detrás de un bar con Sarah Espinoza,
cuando su compañera de trabajo le mordió los pezones y
dijo muchas mierdas muy raras. Él pensaba:
“Si me vengo, si disemino, esto acabará.
Me convertiré en papá. Un papá sexo.”
La mujer no pensó en su historial de relaciones sexuales.
Pensaba en que sus alumnos no
hacían la tarea, y que necesitaba un pene dentro de ella.
Justo antes de que el hombre se viniera,
susurró en el oído de su esposa,
“Con autenticidad y sinceridad,
diseminaré mis genes
en ti.”
Entonces eyaculó.
La mujer lo miró y dijo
“¿Te gusto?”

 

 

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