El
otro
¿De
quién es este rostro que me mira
del
otro lado del ahora?
¿De quién su inalcanzable
proximidad de luz?
¿Quién
de los dos de quién es el fantasma?
Tan simultánea precisión en llantos,
en el desdén y en la melancolía
no permite saber ni quién ordena
ni quién es el esclavo que obedece.
Me
mira por mis ojos, me utiliza
como vicario de sus levedades
en el áspero mundo de los sólidos,
erpo también me ayuda
para andar pro las aguas del azogue
en el puro milagro inadvertible.
Jamás
se me anticipa, persevera
en un mutuo destino, equilibrando
un solo ser entre los dos platillos
equidistantes de la luz.
Acudimos
los dos. No averiguamos
cuál es el Primogénito y el Otro,
y entre los dos se apoya una sonrisa.
De
Tu clemencia y Tu justicia aguardo
que en el último día de los días,
resucites, Señor, a las imágenes
que el azar dispersara en los espejos.
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