Huellas
de lince
Un
lince pasa por mi sueño
pero no deja rastro.
Es afuera del sueño donde quedan impresas sus huellas.
La mujer que duerme a mi lado las pisa cuando baja de la cama.
Las pisadas de la mujer y las huellas del lince se confunden.
Las termina de hacer una sola el viento que entra por la ventana
que nunca sabré quién a mitad de la noche abre cuidadosamente.
De:
“Rastrillar la zona”
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