jueves, 7 de septiembre de 2023

KIMI ISHIWATA

 

  

 

Más allá de la punta de la mano extendida

 

Más allá de la punta de una mano extendida,
habrá una mano más grande
para abrazar y proteger a la más pequeña.
Esto, que los niños confían, sin pronunciar palabra,
es un punto en el que nos superan a los adultos.

Y si no hay una mano
lloran, gritan,
protestan,
la demandan
y se quejan a gritos
diciéndonos: soy alguien que merece ser amado.

Qué diferente se ve esto
a esas chicas de la televisión que cantan y bailan con sonrisas radiantes.

En este país,
el tiempo que los niños pueden seguir siendo niños
se les despoja, día tras día.
Pero no se necesitan muchas cosas
para que los niños sean niños,
más bien, hay demasiadas cosas innecesarias
bajo el nombre de “la comodidad”.

Al final de una mano extendida
estaba el cielo,
y era un cielo que se extendía sin fin.
La mano que anhelabas simplemente no te la extendieron
y buscaste a ciegas por el cielo,
pero no pudiste encontrarla.

Así es como algunos niños dejan de ser niños demasiado pronto.

–Transformar niños en no niños–
este es uno de los muchos pecados que cometemos los adultos,
un pecado que va creciendo sin expiación.

 

Versión de Yaxkin Melchy

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