jueves, 7 de septiembre de 2023


 

MARTÍN RODRÍGUEZ-GAONA

 

  

 

Madonna: Like a Virgin

 

¿Qué pasaría si toda la ciudad, sin que casi te dieses cuenta,
se convirtiera
en el escenario de tus más íntimos
e inadmisibles deseos?
La culpa sería, otra vez, ese aspecto
del placer
que algún desprevenido
no dudará en relacionar con un espectáculo
de cuerpos, vicios y aporías:

El misticismo
de una involución.

 

De: “Motivos fuera del tiempo: las ruinas”

 

BÁRBARA ALÍ

 


 

Rememorar
suena a caminar
por un bosque de invierno.
Llevo botas de cazador
y una capa contra el frío
a lo lejos se divisa un castillo
de muros altos y grises
nada como un castillo
para esconder algo en silencio.
Hay enredaderas que trepan
por las paredes.
Debería aprender el lenguaje
de las plantas
ellas guardan la memoria
como las piedras.
Ahora me acerco al castillo
y golpeo la puerta
nadie responde.
No esperaba otra cosa
la memoria es una casa cerrada
con muros muy altos.

 

 

DRAUPADÍ DE MORA

 

 

 

echados en la arena
contemplamos la vejez en cueros
algunos tienen parejas jóvenes
con hilos dentales
otras
se enfrentan al mar
con la sola fiereza de sus brazos flácidos
parecen cascarillas de nuez
azotadas por el oleaje

una viejita lucha por entrar al mar
el agua la arroja playa adentro
me distrae el vuelo de un pájaro
cuando miro
cruzó la frontera de las olas
y es paneas un punto oscuro      a lo lejos

 

De: “Obeliscos”

 

ALEXANDRO CASTRO

 


 

Vitrina

 

He acomodado las falsas
sonrisas de mi madre
en una vitrina, con luz azul
a baja temperatura.
Necesita del frío
para sobrevivir la sonrisa reptil
de mamá, sangre fría y quebrantable.

La sonrisa de mi madre
está mutando, es anfibia, no puede
sobrevivir en agua
ajena. A nosotros nunca
nos preocupó el sonido,
la carcajada que explota
de presión para ser guardada.
Ríe, mamá. El vidrio
de la vitrina habrá de tolerar
la fuerza del grito de tu ahogo.

De este otro lado, en la bóveda están
las sonrisas de mis hermanos pequeños.
Réplicas inexactas y equívocas
de la felicidad familiar. No hablemos
de sus formas. Todas las sonrisas
son iguales. Representan lo mismo
escapan al lenguaje y la teoría.

Una sonrisa se escapó y
estuvo corriendo toda la noche,
ha dibujado el sonido de la carcajada
y en el pasillo aún se escuchan
los pasos de su andar.

Otra sonrisa, más pequeña aún,
lleva desde las siete de la mañana
contándome historias que no ha vivido.
Esboza la forma, los lindes de
sus labios y sus dientes:
Ríe de una vida que desconoce.

Esta exposición ha sido
criticada. Algunos aseguran
que es una falta de respeto

mostrar la risa
sin un contexto,
les resulta incómodo
alcanzar a ver la felicidad
cuando desconocen las razones.

 

KIMI ISHIWATA

 

  

 

Más allá de la punta de la mano extendida

 

Más allá de la punta de una mano extendida,
habrá una mano más grande
para abrazar y proteger a la más pequeña.
Esto, que los niños confían, sin pronunciar palabra,
es un punto en el que nos superan a los adultos.

Y si no hay una mano
lloran, gritan,
protestan,
la demandan
y se quejan a gritos
diciéndonos: soy alguien que merece ser amado.

Qué diferente se ve esto
a esas chicas de la televisión que cantan y bailan con sonrisas radiantes.

En este país,
el tiempo que los niños pueden seguir siendo niños
se les despoja, día tras día.
Pero no se necesitan muchas cosas
para que los niños sean niños,
más bien, hay demasiadas cosas innecesarias
bajo el nombre de “la comodidad”.

Al final de una mano extendida
estaba el cielo,
y era un cielo que se extendía sin fin.
La mano que anhelabas simplemente no te la extendieron
y buscaste a ciegas por el cielo,
pero no pudiste encontrarla.

Así es como algunos niños dejan de ser niños demasiado pronto.

–Transformar niños en no niños–
este es uno de los muchos pecados que cometemos los adultos,
un pecado que va creciendo sin expiación.

 

Versión de Yaxkin Melchy

ÉRIQ O RULO SÁÑEZ

 

 

 

Es un joven capaz de robar o de mentir. Lleva las manos sudorosas el deseo, sabe que aquello que ansía es una moneda de otro dueño y él la busca entre los bultos. No. El deseo se deja hacer, deja que el sol mismo se agache. El deseo tiene la sombra larga y abnegada, fugitiva, como árbol que se enreda entre las nubes para capturar al sol. Como un roce de manos o como no llevar anillo. Deseo, hombre tirado boca arriba mirando enredarse las ramas de los árboles con él o con la luz. Hombre que se quita el pasto para volver al manicomio. Deseo, mujer de pelo interminable como un árbol. Deseo que cambia de forma y de color, deseo de abrigo o de bochorno. Deseo bisexual, deseo de manada. De vientos medianos, duros, recios como un tronco. De tantos rostros, de tantas cosas, de manos vacías, de hacer upgrade, de vengarse.

 

De: “Yo no vine a hacer amigos”