Mis
tetas son de verdad
Me
robaron los neumáticos
Demolieron mi casa
Asesinaron a mi padre
Me amputaron los dedos
Y pensé, «Me gustaban mucho esos dedos».
Perforaron
mis párpados. Me extirparon el cerebro.
Recorrieron mi espalda sudorosa con sus dedos sudorosos.
Tocaron música para mí pero aquello no era música.
Me amaron y después no.
En un momento impreciso me crecieron estas enormes tetas.
Fue como si todo lo que se llevaron
Me hubiese sido devuelto
En forma de tetas.
Todo lo que me quitaron
Me fue devuelto
Tal y como Lydia Davis dice,
Cuando se traspasa cierto límite
Todo lo que es real pero innecesario
Desaparece para siempre y pasa a ser sustituido por lo irreal.
La diferencia es: estas tetas son de verdad.
Versión
de María Ramos, Valeria Meiller y Cecilia Pavón.
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