Terraza
Imprevista
nos coge la tarde.
Ya
no sabes
dónde
el lago termina;
tan
solo un murmullo
roza
nuestra vida
debajo
de una terraza pénsil.
Estamos
todos suspendidos
a un
tácito evento esta tarde
en
aquel radio de torpedero
que
nos escruta, luego gira y se va.
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