La
plegaria de una ciega
Oh
señor, si tus bondades
prodigo al mundo repartes,
si se siente en todas partes
Tu providencia, Señor
Por que ataste el infortunio
a mis manos inocentes
Y me enviaste a torrentes
El acíbar del dolor
Lanzando
el sol de tu frente
Fue a clavarse en los espacios
Para alumbrar los palacios
Y misero triste y misero hogar
Y la cumbre de los montones,
Las hojas secas que ruedan
Privados de claridad…
Mas
a mi me la negaste
Y me envolviste en tinieblas,
Que densas y oscuras nieblas
Son mi lugubre capuz
Con flores que en capullo
Marchita inclemente hielo,
Así mis ojos el cielo
Seco al abrirse a la luz.
Desde
entonces va en sombras
Mi existencia confundida,
Soy una sombra perdida
Humo tenue, niebla soy
Y sin rumbo en este mundo
La penosa senda sigo
Soy el ave que su abrigo
En noche aciaga perdio.
Luz
fecundante en su cáliz
Reciben las flores bellas
Y la vida brote en ellas
Su perfume y su color
Pálida y triste es mi vida
En medio de oscura noche,
Soy mustia y flor cuyo broche
En frio paramo abrió.
Vivida
luz es el alma,
Luz radiose el pensamiento
Y es luz pura para el elemento
En que vive, oh dios, tu ser
Con ella me falta el alma
Y es mi albedrío destino
Soy hoja que en el camino
Arrastra el viento por doquier.
Voy
por las calles y plazas
Del ocaso y frio apoyo
Soy el mismisimo arroyo
Cuya corriente es su ley
Mas do van, señor, mis pasos
Ahi se oye mi plegaria,
En la ruta solitaria
¡Cuantas veces me postre!
Jamas
agito mi pecho
El placer y alegria,
Soy la lagrima sombria
Que la desgracia vertió;
Mis labios nunca sonríen
Ni mi semblante se alegra,
Leve nube oscura y negra
Que vaga con el mundo soy.
¿A
quien negó los encantos
De la niñez fortuna?
-La noche rodeo mi cuna
Y el dolor la balanceo-
Joven ya, en vez de ilusiones,
Sentían mi alma hielo eterno,
Que convirtiéndose en mi invierno
Mi primavera sin sol.
¿Mi
madre?… cuando en su muerte,
Me llamo: hija del alma,
Voy a escogerte la palma
Que al mártir promete Dios,
Y oí que su bendición
Entre sus labios desmaya,
Como de la ola en la playa
El aspirante rumor.
Fui
señor, de rodillas
Un rayo de luz al cielo,
Y de mis ojos al velo
Quise yo misma rasgar…
Mas ¡ay! en mi ansia infinita
Y en mi terrible agonia,
Tornaba nube sombria
A envolverme mas y mas!
Privada
va de su afecto,
Vivo llena de congojas,
Soy el arbusto sin hojas
Que el aura no mece ya!
¿Y si el aliento conservas
A esta mujer dolida?
¡Si es un suspiro mi vida!
¡Si mi existencia es un ay!
En
vano huérfana y ciega
Imploro piedad al mundo,
Que mi acento gemebundo
Siempre la brisa llevo;
Y va mi canto sin eco
Como la nota sentida
Que entre los bosques perdida
La triste quena vibrio.
Y va
mi canto sin eco
Entorno a a escombros y ruina,
Soy la triste golondrina
Mensajera del dolor…
Mas ella su blando nido
Suspende el viejo techo,
Yo no tengo hogar ni lecho,
Pajarillo errante soy!
Oh!
Señor, si tus bondades
Prodigo al mundo repartes,
Si se siente en todas partes
Tu providencia, Señor,
Haz que termine la noche
De mi existencia sombria,
Y me amanezca aquel dia
Cuyo sol eres, Oh Dios!
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