domingo, 7 de mayo de 2023

ANTONIO CILLÓNIZ

 

 


 

Espejo de Narciso

  

Ah, pobres ninfas condenadas
a recibir la sombra de Narciso
que, a causa de las ondas que producen
al intentar tocarla,
ellas mismas deshacen.
Oh carne de agua, oh sombra de aire
que sin ninfas también desaparecen
al enturbiar su imagen
las lágrimas del alma
de un Narciso igualmente condenado
a ver cual cuerpo de la amada
la propia sombra del enamorado.

La posesión efímera del goce
satisfecho por un instante
como medida de uno mismo,
pues tan sólo anhelamos
sentirnos anhelados.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario