domingo, 7 de mayo de 2023

BENITO BONIFAZ

 

 

 

Al sol

 

en el 28 de julio

Salud ¡oh Sol! que en tiempos más felices
Suspendido como hoy en tu gran templo,
El drama presenciaste sin ejemplo
Que nos dio la libertad.
¡Salud a ti! que el despotismo viste
En tu trono de bronce envanecido.
Al patriótico embate estremecido,
Cobarde zozobrar.

¡Salud a ti! gigante de topacio,
Cuyo esplendor nos trae la memoria
Del más hermoso día de la historia
Del pueblo del Perú.
¡Salud a ti mil veces! luz gloriosa,
Que en recuerdo de aquellos faustos días
Tu más brillante rayo nos envías
Desde el inmenso azul.

¡Detente ahí! ¡Suspende tu carrera!
Y no desciendas aún al Occidente;
Que quiero contemplar sobre tu frente
Radiosa y colosal,
La dicha y el placer que sentirías
Al ver como tus nobles descendientes
Supieron, esforzados y valientes
El yugo quebrantar.

¡Detente ahí! y escucha los acentos
Que tu presencia fúlgida me inspira;
Oye las vibraciones de mi lira
Que arranco con placer;
Oye del vate el sonoroso canto
Que de su pecho ardiente se levanta;
Porque ha sentido que tu llama santa
Ilumina su sien.

¡Pàrate! Escucha el grito que de gozo
Lanza de corazón un pueblo entero;
Oye el estruendo del cañón guerrero
Que te saluda ya.
Mira en el templo humeando en los altares
El rico incienso que al empíreo sube
Cual blanquecina, vaporosa nube
El cielo a perfumar.

Mira los Andes de nevadas sienes,
Empinados atletas de granito,
Conmoverse también al hondo grito
Lanzado desde aquí.
Y en sus bases de piedras indestructibles,
Manantiales del oro refulgente,
Balancearse y el eco dulcemente
El grito repetir.

Cuando la última gota agonizante
De nuestro patrio, embriagador contento
Vaya a morir en el excelso asiento
Del padre universal,
Sigue entonces tranquilo tu carrera;
Paso a paso desciende hasta el poniente
Y ve en el horizonte suavemente
Tu núcleo a sepultar.

 

 

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