Pero
el cardo florece
Fragmento
347
Que
el vino humedezca mis pulmones,
pues retornan en su círculo la estrella
y su violenta estación,
oprimido por el calor febril, todo está sediento,
y cantan bajo los pétalos las cícadas.
Pero
el cardo florece.
Ahora,
las mujeres andan más sangrientas que nunca
y los hombres débiles,
pues la Estrella del Perro les seca la cabeza
y las gónadas.
Versión del antiguo griego al español de Cristina Pérez Díaz
Nota
de la autora: Para los fragmentos de Alceo, sigo la edición de E. Lobel y D.
Page (Poetarum Lesbiorum Fragmenta. Oxford: 1955).
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