sábado, 15 de agosto de 2026

ÁNGELA MALLÉN

 

 

  

Un hombre en un camión

Llueve sobre campos de colza crecida.

Llueve sobre el asfalto y los arcenes forrados de genista. Llueve sobre pastos con vacas, colinas con château, pueblos sin gente. Al pasar por debajo de los viaductos cesa la lluvia un segundo, un suspiro, un impasse. Y otra vez las vacas mojadas, pastando serenas. Tres filas de camiones de alto tonelaje y gran cilindrada. Camioneros tan inmutables como las vacas. Las filas no avanzan. La lluvia no para. El cielo se licúa como si antes hubiera sido una pieza de hielo. Avanzamos muy poco.

 

Yo soy un hombre frágil dentro de mi camión

con motor biodiesel, híbrido y enchufable

Despiertan a mi paso las señales dormidas

y los árboles cierran párpados de madera

El ojo omnipresente de la tierra

vigila siempre abierto

No eludo los designios de las Moiras

Las señales decretan mis acciones

Las tormentas recalcan mi caos interior

Soy un hombre muy frágil dentro de mi camión

trampero de serpientes blancas y escurridizas

Procuro no pisarle

el rabo a las culebras

 

De: “Motel Milla Noventa”

 

 

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