Cárcel
de amor en tiempos de Postdoc
(De
vita philologica)
Tus
cosas, derramadas por la casa:
las botas de los viernes, la ironía,
el pijama de Minnie, la Odisea
con tus ilustraciones favoritas.
Tú, en un avión de nuevo rumbo a Roma,
dispuesta a dedicar todos tus días
(mira que darme celos con don Pedro…)
a Clarín, Segismundo y compañía.
Y yo: «Vuelve, corsaria, y echa el cierre
a esta horrible novela bizantina,
que —a ver si dicho así por fin te enteras—
te me llevas cautiva el alma mía».
De:
“La vida por delante”
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